Por Reyes Conde Misol

Después de muchos años de trabajo, me admiro cada día más de cómo se ha pasado de ser padres autoritarios a ser padres permisivos.

Antes algunos de  nuestros padres eran autoritarios, con lo que nos generaban baja autoestima y en lugar que ser obedientes, éramos sumisos.

Ahora,  algunos padres son demasiado permisivos, los hijos carecen de autocontrol  y se convierten en niños tiranos, déspotas, agresivos, con los que no se pueden comunicar.

De lo que no hay duda es que los niños necesitan normas, en el colegio se les explica y lo entienden estupendamente. ¿Por qué será que, cuando hablas con los padres, en casa no son capaces de conseguirlo?

Establecer normas proporciona sensación de seguridad a los niños. Saber  discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Establecer unas normas dentro de casa también hará que las cumpla fuera, adaptándose así a la vida en sociedad.

Es importante saber qué normas poner. Los límites deben ser proporcionados. Los padres delante del niño no se llevarán la contraria. Si pongo un castigo proporcionado, no lo levanto, me mantengo firme. Refuerzo los logros de manera positiva.

El equilibro está en que  los padres se muestren cariñosos cuando puedan serlo y firmes cuando deban. Para llegar a este punto es importante que haya respeto entre ambas partes.

Para los profesores sería mucho más fácil el trabajo si este tema se trabajara debidamente en casa.

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